Justo ayer

Justo ayer descubrí que soy eterno
desde hoy veo al mundo en espejismo
justo hoy vi que ayer era lo mismo:
un cielo sin final, perpetuo infierno

Todo todo se pierde en el averno
en algún infinito paroxismo
el bien y la maldad son dos guarismos
girando sobre un eje sempiterno

Hasta nunca estaré en el movimiento
pendular del instinto hacia la mente
al extremo del gozo y el tormento

Así voy arrastrado en el tridente
polvareda variable del momento
crucificado al poste del presente

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Del libro “La Muralla del Verso”

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