Poemas
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Cómo estarse aquí

Cómo estarse aquí, deshilachado bebiendo del futuro que no llega ante el decorado quebradizo de tu alma estarse con el peso del presente sumergido en la bañera de Arquímedes Cómo estarse llamando, dejamente con un silencio sin voz, un grito en calma en una pecera obscura bajo el atrio un submarino encallado en Amazonia el […]

Cómo estarse aquí, deshilachado
bebiendo del futuro que no llega
ante el decorado quebradizo de tu alma
estarse
con el peso del presente sumergido
en la bañera de Arquímedes
Cómo estarse llamando, dejamente
con un silencio sin voz, un grito en calma
en una pecera obscura bajo el atrio
un submarino encallado en Amazonia
el sótano de Poe al descubierto
bajo el sótano el pozo interminable
y en el fondo tus ojos
y este viejo artificio de ausentarnos
de mirar nuestras espaldas como en sueños
esta vida en sobrevida, la incongruencia
en la geometría perfecta de tus manos
en pretérito absurdo me consumo
en tu reloj de muñeca, corazón
un siglo congelando el minutero
cómo explicar la aventura en desventaja
la ventana inexistente, el batiscafo
en tu arteria más lívida
acaso el memorándum continúa
como la humana raza a paso firme
peregrinando hacia el mar de lo incansable
verso a verso nos marcan en la frente
la poesía continúa, dicen, continúa
y es un pleito pagano en el Olimpo
un temblor en las tumbas soberanas
la conciencia impávida y rebelde
rasgada a contraluz
Es la batalla ilógica, lo imberbe
vanidad de lo vano,
apenas un residuo de la idea
en plenario universal
la sombra de tu sombra se hace vuelo
se agiganta el recuerdo
una fiebre mental finge un camino
pero, mi amor, tu huella no concibe
la transición del puente inacabable
la gigantografía del tiempo
el espejo fidedigno del afecto
Cómo imaginar estarse ahora
en la molienda onírica
en el parapente que guarda tu secreto
en el extremo lateral de la galaxia
impercebtiblemente allí, con meteoritos
circundando tu hidrógeno celeste
muy imposiblemente aquí
a unos metros apenas de tus sesos
como un laberinto construido en acertijos
demasiado increíblemente acá
mi sol de arena
mi castillo de naipes de cerámica
mi aliento en aerosol
mi muchedumbre
mi paz, mi voluntad, mi terca carne
mi columpio hamacando el infinito
mi escenario sin cuadros, mi galera
extraviada en el gran anfiteatro
mi cerebro animal ambivalente
mis nervios sin timón
mi alergia en manifiesto
la caja de pandora en la garganta
las cenizas del tiempo
mis cuentos sin fronteras
mis cartas a la pura fantasía
mi paciencia sin pies
mi fruta inalcanzable, mi deseo
rodando hacia tu abismo de cometas
mi yo
mi mí
mi este anverso
mi paradoja mía
mi nosotros
mi angosta mente expuesta a la intemperie
mi marca en el centro de la frente
sellada con un beso sempiterno
la poesía continúa, nos repite
continúa

© Anibal Silvero – Del libro “La Muralla del Verso”

anibalsilvero

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