Poemas
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La mariposa y el sueño

A la mariposa que sueña ser un chino   ¿Es un sueño la vida? ¿Para soñar vivimos? Mariposa, dime tú Soñó el sabio soñadores de la idea y su sueño fue copia de otro sueño ¿O la idea soñó con ser Platón? Mariposa, dime tú Si algún hombre proclama: yo soy Dios ¿será Dios proclamando […]

A la mariposa que sueña ser un chino


 

¿Es un sueño la vida?
¿Para soñar vivimos?
Mariposa, dime tú
Soñó el sabio soñadores de la idea
y su sueño fue copia de otro sueño
¿O la idea soñó con ser Platón?
Mariposa, dime tú

Si algún hombre proclama: yo soy Dios
¿será Dios proclamando ser un hombre?
Y si dudo de la duda
si confundo
con el sueño a la razón
¿estoy despierto?
Mariposa, dime tú

Dime, dime, mariposa
juega alguna vez a ser humana
a colgarte en el vacío de un poema
con el rostro sombrío tras la sombra
de la máscara sin rostro
en la pendiente negra del ocaso
cuando un enigma esconde una frescura
cuando una víbora se mece en tus talones
cuando te coronen con espinas de tristezas
en la incertidumbre del tiempo
cuando levites ingrávida en el éter
tácita de obscuro desconcierto
en el laberinto infinito de las causas
en el futuro abstracto,
con el pasado
como puntas de fusil
subiéndote felinamente por la espalda
en el agujero negro de la angustia
en la melancolía eterna, en el desamor
en la perturbable morbosidad del mundo
en la molesta eternidad del péndulo
en el comprimido espacio del deseo

Dime mariposa dime
Recuéstate de espaldas por la noche
sobre la losa fría de una tumba
y cuenta las estrellas una a una
y luego observa la mansa quietud de nuestros muertos
de los buscadores del tiempo tras el tiempo
pregúntale sobre sus grises existencias
sobre su andar inútil por la tierra
pregúntales y observa sus lamentos
sus eternos lamentos sin represas
su desear tener y estarse muertos
su querer compartir y estarse solos
su querer huir y estarse quietos
su líbido de siglos insaciable
su contrato social, sus mezquindades
su soberbia sin base, sus presuntos pecados
que lavan hacia el sol cada mañana
su necesidad de afecto, sus costumbres
su relatividad absoluta, sus temores
sus traumáticas vivencias en la guerra
sus diarias tribulaciones
los instantes de complacencia servil
para que un cobre redondo y sin sentido
arrastre su pesar a la alcancía

Observa, mariposa, no me sueñes
condéname, estígmame, reprímeme
mas no me sueñes
arráncame la historia
la certeza
la obviedad de pisar sobre la nada

Apártame la luz
oculta la esperanza
en el portal siniestro de la infamia
mas no me sueñes inquieta Mariposa
encuentra el camino al nunca más
a la ilusión perpetua en expansión
al corazón fallido
al desconcierto
a la ciega multitud masificada

Pósate en el centro del olvido
y déjate caer sin las dos alas
Espera un poco más
vuelve a esperar y cree en la esperanza
y vuélvete a arrojar
cada mañana, en cada atardecer
tras cada noche
bajo la incierta luz de las estrellas
despréndete del dios que te obnubila
de la idea que te cubre
del concepto que envuelve tu osamenta
de la esencia virtual que no es tu esencia
y trata de soñar en nuestras vidas
desde la fase aleatoria del misterio
empújate a ti misma hacia la hoguera
contempla tu espesor sin espesura
tu visión que nada ve
tu tacto estéril
que jamás tocará nuestras caricias
Presiente en la noche sola a solas
escrutada por miles de ojos ciegos
vilipendiadas por lenguas hurgadoras
del inmaculado vientre del silencio

Encuéntrate perdida en el océano
en la latitud del grueso remolino
quebranta tu emoción, rompe tu esquema
secciona tu estructura de hojas secas
desprendidas del árbol de la ciencia
sorprende tu reflejo sobre el agua
tu carencia de forma en los espejos
tu aroma a rocío sobre el pasto
tu sabor a futuro impredecible

Mírate en el espejo de las formas
y vuélvete hacia mí
apriétate los labios con firmeza
luego besa el papel
recorre una a una las palabras
dolientes de los versos
intérnate en la fosa del dolor
oye los ecos
del cansancio de obreros por las tardes
adéntrate en las cárceles gimientes
en el centro del hambre de los pueblos
y luego vuelve a mí
y vuelve a soñar con quien te sueña
huyendo al laberinto de la duda
en la angustiosa ilusión del devenir.

Mariposa, ¿sueñas tú?.


(Del libro “La Muralla del Verso”)

anibalsilvero

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