Rompo tu hechizo

Princesa del destiempo
carcelera de mi libertad
doncella en espejismo
desde la región sin región
rompo tu hechizo

Desde mi piedra quimérica de sueños
te humanizo
te vuelvo monte, arboleda
paloma blanca
cordillera, sol, maleza
tierra blanda
te restituyo a la selva
a la sustancia del barro
a la orilla de lo efímero
Rompo tu hechizo

De mis ideales te arranco
flor de infanta
como una escarcha de sombra
descascaro tus adornos
te deshojo
tus amuletos arranco
te desgajo
desordeno uno a uno tus secretos
De mi estandarte de ideas
te destrono
quito tu joya y corona
desenvuelvo tu belleza
vida mía
desprendo de tu corteza la falacia
abro el pliegue de tu velo
desenvaino como un plátano tu rostro
te desvisto
tu corteza desimanto
aparto tu cubierta de ti
tu falacia de ti
tu piel de ti
todo lo tuyo de tu origen
enamorado de nada te desnombro
te deshago de forma, de estructura
hasta despertenecer lo tuyo de lo tuyo
desenrollo tu capa de utopía
tu cápsula tu aspecto tu apariencia
tu caparazón tu costra tu envoltura
amada mía
ilusión de mi ilusión
Rompo tu hechizo

——

(Del libro azulmigaja)

No me culpes

No me culpes a mí tus desaciertos
tu confusión tus dudas tu extravío
tus molestias tu mal tu desvarío
tu desorientación y tus entuertos

No me atribuyas tus desconciertos
tu quebranto tu caos tu desvío
tu desorden tu yerro tu vacío
tus páramos baldíos y desiertos

Sólo ves una chispa de mi tea
y el tumulto que ruge en torbellino
es humo de tu propia chimenea

No me cargues a mí tus desatinos
sólo soplo una brisa en tu marea
y tu conciencia crea remolinos

———–
(Del libro Sonetos Ideales)

La ciudad y el poeta

Me mira la ciudad inmensurable
con ojo de titán
con puentes como lanzas
con caminos de rutas en las espalda
con su sombra de noche, con sus máquinas
impregnando de anhídrido mis venas
busca tal vez hacerme más pequeño
impresionablemente microscópico
cabeza de alfiler liliputiense
ameba en decadencia
atómico rebelde en disyuntiva
parásito retórico
minúsculo mórbido analítico
sujeto en extinción lenta y pausada
con sonriente amargura me reprime
me aprieta, me amilana
me tedia la emoción, me amputa, me disocia
en una rueda sin eje, en un molino
donde la carne se mezcla en amasijo
Me mira el orbe frío de neones
con ojo de medusa duplicada
con su clonación de especies en la plaza
con su catedral sin santos
justo a mí
al poeta diminuto
al poeta chiquito
al mínimo hacedor de la utopía
al reaccionario del tiempo
al creyente indeciso
al homo animals
desde una esquina tétrica y obscura
al borde de un baldío por entre la cloaca ciudadana
me mira la hediondez cosmopolita
con su iris robótico y punzante
con su vista de asfalto
con su estrujante euforia
me devora
se ensaña con mi acento proletario
con mi cerebro loco y discursivo
con mi corazón enfermo
con mi desatenta marcha
No puede entender
la gran ciudad de frías marionetas
que un poema camina en sus entrañas.

Prados de ilusiones

Sembramos en prados de ilusiones
caminamos bohemios de ausentismo
Transitamos en sendas de dualismo
circulamos en alucinaciones

Nos perdemos en mil bifurcaciones
en millones de lagos de espejismo
entre cientos de olas de hipnotismo
debajo de un millar de sugestiones

Vivimos la ficción de la utopía
la sombra de la sombra prisionera
la apariencia que viste alegoría

Trasnochamos en camas de ceguera
dormimos en colchón de fantasía
y soñamos un mundo de quimera

______

Del libro “Sonetos Ideales”

A mi manera

A mi manera paso en este mundo
que en mi piel sus balines descerraja
con las gentes estoy en desventaja
ellas van hacia el ras, yo a lo profundo

En mis cavilaciones errabundo
a menudo suplico una rodaja
de comprensión y a veces la migaja
de un saber me dan por un segundo

La saliva del vulgo no me moja
y aún cuando me choque una pared
amo vivir mi propia paradoja

y los saltos al vacío doy sin red
Sólo tomo del agua que me antoja
aunque mi boca esté seca por la sed

_____

Del libro Sonetos Ideales

Esta cosecha absurda del poema

Esta cosecha absurda del poema
este plano sin forma ni diseño
mediodía sin sol, fuego sin leño
ardiente vacuidad, nada suprema

Esta siembra en la senda del dilema
inútil construcción chiflado empeño
este mirar sin ti ojo sin ceño
escrito sin papel precaria gema

Este frío calor hielo candente
ignorante saber verbo sin modo
constante palpitar de un bien ausente

Este andar es así: sin ser del todo
Como perder apenas inconciente
una espada de barro sobre el lodo

______
Del libro Sonetos Ideales

Detrás

Hay granito después de cada muro
manicomios en medio del loquero
virulencias en el respiradero
más veneno encima del cianuro

Mucho azufre anida en el sulfuro
explosivos adentro del mortero
vacíos de ausencia en cada agujero
fantasmas en el fondo de lo obscuro

Una llaga muy dentro de la herida
complots en el núcleo del gobierno
defunciones en cada despedida

Hay tinieblas al fondo del averno
una muerte oculta en cada vida
y sombras por debajo del infierno

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Del libro “Sonetos Ideales”

Justo ayer

Justo ayer descubrí que soy eterno
desde hoy veo al mundo en espejismo
justo hoy vi que ayer era lo mismo:
un cielo sin final, perpetuo infierno

Todo todo se pierde en el averno
en algún infinito paroxismo
el bien y la maldad son dos guarismos
girando sobre un eje sempiterno

Hasta nunca estaré en el movimiento
pendular del instinto hacia la mente
al extremo del gozo y el tormento

Así voy arrastrado en el tridente
polvareda variable del momento
crucificado al poste del presente

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Del libro “La Muralla del Verso”

Un soneto a pedido de Miranda

Un soneto me pide hacer Miranda
en mi vida vi cosa tan sencilla
si esta cosa es rima seguidilla
la sílaba final es quien comanda

Siguiendo la consigna que me manda
el segundo cuarteto va en gradilla
Es fácil la tarea que hasta brilla
la secuencia que bien avanza y anda

Tan natural y manso va saliendo
como veraz resulta este terceto
cuando llega al final ya va entreviendo

el último para que esté completo
y cerrar a la par que voy diciendo:
acá tenés Miranda tu soneto

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del libro Versos Reversos

Zaratustra bajó de la montaña

Entre la bruma desvaída y macilenta
entre el cardo que brota en las estepas
por la senda del rayo y de la nube
desciende Zaratustra

En su diestra la estrella de la noche
a su espalda los astros lo acompañan
aureola de fe lleva en su frente
corona de espinas en sus sienes
ha palpado la flor y la osamenta
su espíritu regresa con la aurora
quebrado en cien corpúsculos de astros
llevó a cuestas al hombre por el mundo
pero torna sencillo y majestuoso
con voz de relámpago en la noche
exclama pausado al infinito:
Zaratustra bajó de la montaña

Quién es éste
murmuraba el pueblo a sus espaldas
Es éste aquel que hablan las leyendas
el superhombre es él en semejanza
en imagen su idílica figura
concuerda quizás con nuestra raza?

Una mujer se le acercó y le dijo:
amas a alguien, Zaratustra?

Pero él a los cielos exclamaba
Zaratustra bajó de la montaña.

Un enano a su lado rechiflaba
Dicen de él no tiene sentimientos
su corazón de carne quedó tieso
inerte en el fondo de su cueva
los huesos de sus pies se han plantado
en la misteriosa hondura de la selva
de su mente sólo brotan pensamientos
borrosos como el más turbio de los días
Marchito va su nombre en las estepas
ni los desiertos reconocen ya su huella
Te ves a ti mismo superhombre?
mofábase el enano a sus espaldas

Pero él inmutablemente dijo:
Zaratustra bajó de la montaña

Palpando la espesura
se dirigió a la multitud curiosa
la niebla rasgó con su meñique
Tan humano me parezco
Como el más hombre de los hombres
menos bestia que las bestias
del mineral a la piedra
florezco cual vegetal
Sigo el sendero más largo
de retorno hacia la roca
el presente es hoy tan sólo
un viejo y gastado espejo
del dolor y del placer

Y están quienes me idealizan
con un grano de mostaza
otros me sueñan coloso
como un río en el desierto
hay quien apedrea así también mi imagen
mas cuánto mejor se me sepulta
la profundidad en mí se hace gigante
Y el sol más escondido de la noche
brilla mejor aún en las tinieblas

La multitud gritaba repulsiva
Te has equivocado Zaratustra
enloquecido has en tu caverna
te volviste más loco que una cabra
anciano estás y como viejo orate
sin sentido pronuncias las palabras
El enano saltaba en una piedra
no estás más allá del bien, decía
sino más allá de la cordura
semejante es la distancia
de tu ombligo a la tierra
que del abismo a tu calabaza
Te ves a ti mismo superhombre?

Un rayo de sol quemó entonces el espacio
la atmósfera cruzó vertiginoso
y encegueció al enano que saltaba
La multitud siguió mofando y riendo
hasta el atardecer sombrío y llano
hasta que cansada fue a dormirse
retornar a los días cotidianos

Ya bien pronto se olvidó aquel incidente
y nadie habló más del ermitaño
como si jamás el pueblo hubiese entrado

Sólo el enano doliente y compungido
como un conjuro eterno y lastimero
repite quedamente su plegaria
Zaratustra bajó de la montaña

_________
Del libro “La muralla del Verso”